El logro más glorioso en la historia de Cobresal es el inédito título del Torneo Clausura 2015. Bajo la dirección de Dalcio Giovagnoli, el equipo minero desafió a los grandes de la capital y a toda lógica para consagrarse campeón por primera vez. Este hito no solo fue una hazaña deportiva inmensa, sino un grito de orgullo eterno para un campamento minero que, contra todo pronóstico, tocó el cielo con las manos.
Previamente, el club había cimentado su grandeza al ganar la Copa Chile de 1987, contando con un joven Iván Zamorano en sus filas. A esto se suma el destacado subcampeonato de 2023, donde pelearon el título palmo a palmo hasta la última fecha. Su constante presencia en la Copa Libertadores ratifica que, pese a las dificultades y el aislamiento, Cobresal es una institución de jerarquía y respeto continental.
La identidad de juego de Cobresal está definida por su inexpugnable localía en el Estadio El Cobre, el recinto con mayor capacidad del mundo en relación con su población. Ubicado en altura y en pleno desierto, el equipo aprovecha la aridez y la falta de oxígeno para imponer un ritmo físico desgastante. Los “mineros” asfixian a sus rivales con una intensidad constante, haciendo que visitar El Salvador sea un calvario.
Bajo la histórica conducción de Gustavo Huerta, el equipo ha perfeccionado un estilo pragmático, directo y ordenado. No necesitan la posesión para dañar; utilizan transiciones rápidas y aprovechan la velocidad de sus extremos en los espacios abiertos. Esta disciplina táctica y la fortaleza mental para resistir en condiciones extremas son los pilares que los mantienen compitiendo siempre en la parte alta.
Fundado el 5 de mayo de 1979, Cobresal nació para representar a los trabajadores de la división Salvador de Codelco. Es el equipo de los mineros del cobre, forjado en el sacrificio y la dureza del desierto más árido del mundo. Sus colores blanco y naranja, junto al casco minero en su escudo, simbolizan la riqueza mineral y el esfuerzo de una comunidad trabajadora que vive y respira por y para el mineral.
Cobresal es un caso excepcional: es un club de primera división radicado en un campamento minero, no en una ciudad tradicional. A pesar de la disminución poblacional de El Salvador, la institución se mantiene viva como el corazón latente de la localidad. Su supervivencia y éxito en la élite son un milagro de gestión y amor por la camiseta, uniendo a los “legionarios” dispersos por todo el territorio chileno.