Audax Italiano posee una rica historia con cuatro títulos de Primera División (1936, 1946, 1948, 1957). Su época dorada a mediados del siglo XX lo estableció como una potencia indiscutida. Aunque la quinta estrella ha sido esquiva por décadas, estas conquistas cimentaron su estatus como uno de los clubes grandes, históricos y respetados del balompié nacional.
En la era moderna, el club rozó la gloria siendo subcampeón del Clausura 2006, con un equipo estelar que enamoró al país. Además, fueron finalistas de la Copa Chile 2018. Sus constantes clasificaciones a torneos internacionales como la Copa Libertadores confirman que Audax es una institución competitiva y vigente que siempre lucha en la parte alta.
El estilo itálico está marcado por su localía en el Bicentenario de La Florida, césped sintético que dominan a la perfección. El equipo aprovecha la superficie para imponer un juego rápido y dinámico, haciendo circular el balón a una velocidad que incomoda a los rivales. Esta ventaja técnica y física es un pilar fundamental de su estrategia para hacerse fuertes en casa.
Históricamente, Audax se ha caracterizado por promover un fútbol ofensivo y de buen pie. La identidad del club valora la técnica y la vocación de ataque, legado de grandes figuras que pasaron por sus filas. Se busca ser un equipo intenso y protagonista, que presiona en campo rival y prioriza el espectáculo deportivo por sobre la especulación defensiva.
Fundado el 30 de noviembre de 1910, el club nació originalmente como una rama de ciclismo de la colonia italiana. Con el tiempo, el fútbol tomó protagonismo, convirtiéndose en el representante del orgullo itálico en Chile. Junto a Unión Española y Palestino, protagoniza los vibrantes “Clásicos de Colonias”, duelos llenos de historia, rivalidad y tradición.
Radicado en la comuna de La Florida, Audax ha generado un fuerte arraigo barrial más allá de la colonia. Sus colores verdes son un símbolo de esperanza y naturaleza en la zona sur de Santiago. La institución destaca por su rol formador de talentos, manteniendo viva la llama de una colectividad que encontró en el deporte su mejor forma de integración nacional.